La universidad puede ser un reto para cualquier adolescente, pero cuando tienes TDAH, algunas dificultades pueden hacerse especialmente complicadas. Asistir a clase, organizar trabajos, estudiar para los exámenes, ajustarse a las fechas de entrega de e incluso, en algunos casos, compaginar todo esto con vivir lejos de tu seres queridos o incluso con un trabajo, un hecho que puede convertirse en una auténtica carrera de obstáculos.
La educación superior exige un nivel de funciones que el sistema obligatorio (bachillerato y secundario) apenas pone a prueba. La planificación a largo plazo se vuelve innegociable. Ya no existen los exámenes semanales que te obligan a mantener el ritmo; la nota en la universidad puede depender de un examen final o un trabajo.
Nadie va a decirte que estudies.
Esta es, probablemente, una de las partes más complicadas del proceso, pero también es una de las que ofrece mayores posibilidades de aprendizaje y conocimiento. El estudiante deja de ocupar un papel pasivo y empieza a asumir el control de su propio aprendizaje.
Herramientas de supervivencia académica en el campus
Sí, como hemos visto, la universidad exige una mayor autonomía; para un estudiante con TDAH, la clave está en no dejar esa autonomía en manos de la memoria, la motivación, el azar o la fuerza de voluntad. Estas son algunas de las herramientas que pueden marcar la diferencia.
Convierte el calendario en tu memoria externa. No tienes por qué acordarte de todo; todo debería quedar registrado en un único sistema de calendario: entregas, fechas de exámenes, prácticas… No debe de ser de forma analógica, hoy en día existen métodos en nuestros dispositivos que nos permiten apuntar todos nuestros trabajos.
Estudia en la biblioteca, no en tu cuarto. La habitación tiene cincuenta mil distracciones que tu cerebro prefiere hacer antes que estudiar. La biblioteca no es mágica, pero reduce los estímulos al mínimo.
Estudiar acompañado. Para muchos estudiantes, tener a alguien cerca proporciona una estructura externa que facilita comenzar y mantener la actividad prolongada en un espacio de tiempo extenso.
No planificar la semana, planificar el día. Una semana completa puede llegar a ser demasiada información para tu celebro.
Pedir ayuda antes de llegar al límite. Por más independencia que exista en la universidad, siempre existen plataformas de ayuda al estudiante, además de tus propios compañeros y profesores. Pedir ayuda no significa que el estudiante sea menos independiente. Al contrario, saber cuándo y a quién pedir ayuda también es una forma de gestionar nuestra propia educación.
El objetivo final no es construir una rutina perfecta que se deba de seguir al pie de la letra todos los días. Una persona con TDAH va a tener semanas o tiempo con baja motivación. La universidad exige autonomía, sí, sin embargo ser autónomo no significa hacerlo todo sin depender exclusivamente de la fuerza de voluntad. Significa también conocer las dificultades, anticiparse a ellas y aprender a utilizar herramientas/consejos disponibles para continuar hacia delante.


